BUENOS AIRES.- Ayer, cuando cumplió un año del triunfo electoral de 2011 que le permitió ser reelecta, la presidenta, Cristina Fernández, salió a hablar recordando que este año se cumplieron los 100 años de la vigencia de la Ley Sáenz Peña (Ley 8.871), que estableció la vigencia del voto obligatorio, secreto y universal en la Argentina.
El arrasador triunfo que logró en esas presidenciales, que le permitieron sumar el 54,1% de los votos emitidos, hoy muestra un panorama bastante deteriorado. Es que la imagen de la jefa de Estado registra un marcado retroceso, de acuerdo a las mediciones de distintas consultoras privadas. En promedio, las encuestadoras registran un retroceso de unos 20 puntos porcentuales en la imagen positiva, que Cristina tiene entre los votantes.
Sin embargo, la mandataria no hizo ninguna mención al decrecimiento de su popularidad - siempre según las consultoras-, y ayer se limitó a destacar el significado que tuvieron los cambios electorales producidos en la Argentina, desde el 10 de febrero de 1912 (Ley Sáenz Peña) y hasta nuestros días.
La Presidenta aseguró que "desde 1853, cuando se sancionó nuestra Constitución, y hasta 1916, tuvimos elecciones minoritarias", porque "hasta ese momento votaban muy pocos" y había "un sistema fraudulento", comenzó diciendo. En esta oportunidad reivindicó al radicalismo en su lucha por el voto secreto y obligatorio. "Quiero rendir homenaje a la Unión Cívica Radical, que protagonizó tres alzamientos armados" para lograr aquella norma aprobada en 1912 y que llevó a las elecciones de 1916", dijo ante el aplauso del público que asistió en la Casa de Gobierno, ante la mirada de dirigentes radicales como Leopoldo Moreau, entre otros.
Cristina afirmó que la posibilidad de que los jóvenes de entre 16 y 18 años puedan votar, otorga más "sustentabilidad a la democracia", porque "cuanta más gente decide es mejor".
Dijo también que "todos los golpes militares que tuvieron lugar en la Argentina, desde 1930, contaron con complicidad de la sociedad civil".
En este punto, dijo que el principal contrato que tenemos como sociedad es "la regla democrática de respetar la decisión del pueblo". "Hay que respetar la decisión del pueblo soberano cuando este se expresa. Y si un Gobierno no nos gusta, no nos satisface, no cumplió con las expectativas o traicionó su mandato, es la sociedad la que en las urnas va a decidir una vez más quién lo va a representar", señaló la mandataria ante un cerrado aplauso de los asistentes al acto.
Cristina destacó el rol que cumplió el justicialismo en 1983, cuando en el retorno de la democracia Raúl Alfonsín fue electo presidente, derrotando al peronismo tradicional argentino.
"El PJ dio el apoyo institucional al gobierno electo; esa siempre debe ser la respuesta de los partidos políticos", señaló.
"Esa noche lloré. Perdimos; fue una gran lección, porque cuando las cosas se hacen mal, la gente se acuerda. Todos aprendimos; hay que saber perder", reafirmó en respuesta a las críticas que recibe por el modelo político que el kirchnerismo sostiene desde 2003. (DyN-NA-Télam-Especial)